"Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave."

lunes, 18 de abril de 2016

Duele,
duele porque es difícil dejarte caer en el olvido.
Apartarte de ese rincón de mi mente dónde lucen las cosas más bonitas.
Duele,
duele porque me has inundado los pulmones de aire fresco, el estómago de mariposas y los ojos de los colores más brillantes.
Duele,
duele porque llegaste arrasando como un huracán y cobijando como el fuego.
Pero olvidé que el fuego quema, y que yo ardo fácilmente.
Ahora soy cenizas de una noche y escombros de palabras que han sido abandonas al delirio de mi mente y al olvido de tus labios.
Duele,
duele y se que va a seguir doliendo. No quiero renunciar a ti, no puedo renunciar a ti.
Por eso, hasta nuevo aviso viviré de recuerdos enlatados, sonidos abandonados y sentimientos apagados.

jueves, 7 de abril de 2016

Maldigo el día en que te miré de nuevo,
en el qué descubrí tus secretos más ocultos
y probé el sabor de tus palabras

Maldigo el día en que rocé tus sentimientos desde lejos
que al respirar me inundó tu aroma
e hice de tus labios mi lienzo.

Maldigo el día en que te hice diosa
pero también humana
y quise mirarte eternamente.

Maldigo el día en que me encontraste desnuda
toda tuya
sin temor ante nada.

Lo maldigo porque de nuevo me he vuelto a romper como el cristal.
Ahora soy un globo que de tanto aire ha estallado.
Un incendio que en medio de la noche se extinguió.

Maldigo el día en que me creí poderosa,
en que confié en la suerte,
y agradecí a los dioses el tenerte.

Maldigo el día en que creí que podía ser diferente,
que yo sería más fuerte,
que nada terminaría en un desastre sin nombre
sin dueño ni destino.

Maldigo el día que me miraste,
porque desde entonces soy más tuya que mía,
más risas que llantos
más vulnerable a la vida
y más débil ante el fracaso.

miércoles, 6 de abril de 2016

Déjame decirte que desde que te conozco
me deslumbra menos la luz de las estrellas.
Déjame decirte que eres una llamada infinita, una noche en vela y un buenos días al despertar.
Déjame decirte que de noche mi almohada susurra tu nombre
y me recuerda el olor de tu pelo.
Déjame decirte que desde que estás en mi vida soy más mía y tú más tuya.
Soy, y eso te basta.
Somos libres, pero juntas.
Déjame decirte que desde que te tengo
me han salido alas para declararme libre
he aprendido palabras de un lenguaje ya olvidado
en el tintero de mi mente
y he descubierto que el corazón no sólo es capaz de bombear sangre,
también sentimientos.
                                       Águeda De la Calle.