"Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave."

jueves, 5 de noviembre de 2015

De todo un poco y de nada todo.

Cuando tu mundo da un giro tan radical y de imprevisto tienes dos opciones: adaptarte a el cambio sin percatarte o perderte en el cambio intentando adaptarte. 

Como era de esperar, me considero dentro del último grupo. Es ridículo, he conseguido entrar en la carrera que siempre había querido y nada ha ido ni es como había imaginado. Todo es demasiado grande, demasiado complejo y las personas que intentan trasmitirlos demasiado pequeños para tanta importancia junta. Las personas que me rodean son demasiado inteligentes, o demasiado activas y yo soy demasiado lenta y poco lista. Quizá es verdad que soy demasiado de letras y mi pensamiento no es capaz de conseguir gestionar la complejidad de las que todos hablan. 

Empecé bien, pero decaí. Solo rindo bajo presión y no tengo presión. Mi inutilidad social tampoco me lo ha puesto fácil, el no tener nadie con quien poder ser yo o al menos compartir algo de mí me mata. Poco a poco encuentro mi sitio, pero creo que ni por asomo van a ser como los que ya tengo. Quizá alguno lo consiga. ¿Estoy siendo demasiado paranoica?

Siempre he podido recurrir al estudio como vía de escape, a las notas como satisfacción personal pero ahora no. El estudio se me hace cuesta arriba y las notas: he suspendido mi primer examen, yo. Aquí todo parece demasiado inalcanzable. Sin embargo, miras a la gente de otros cursos o incluso a algunos compañeros de clase y parece irles tan bien que te planteas qué haces aquí.

¿Y si no estoy donde debería estar? 

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