"Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave."

martes, 23 de junio de 2015

¿Cómo te consuelas a ti mismo cuando algo por lo que llevabas trabajando mucho tiempo te resulta inalcanzable? ¿Cómo vuelves a mirarte al espejo tras ese momento? ¿De qué manera vuelves a sentirte dueño de ti mismo?

Creo, que simplemente no puedes. Tú que has dejado de ser ese niño que vive la vida intensamente por alcanzar la excelencia. Tú excelencia. Ahora, te ves roto, inservible, inútil. Te planteas si la vida es un chiste, y si el destino - de cuya existencia dudas - es caprichoso. De si los astros se alinearon en mal momento o si los dioses te maldijeron. Curioso, ¿verdad? Cuando te das cuenta de que toda tu misera existencia ha estado basada en alcanzar eso, durante dieciocho años de tu vida. Y ahora, se tambalea como un niño en sus primeros pasos. Estás vacío, y es un vacío que nadie podrá llenar, que nadie podrá curar - excepto tú.

¿Lo peor? Que no puedes culpar a nada ni a nadie. Sólo te tienes a ti, para servirte a modo de esclavo. No huyas, sin quererlo tu propia persona te odiará. Serás la diana de todo insulto, de todo mal pensamiento. ¿Te podrás perdonar?

Incluso creo que podríamos llegar más lejos aún. ¿Podrás seguir viviendo con ello? O en cambio el recelo se apoderará de ti, sin poder alegrarte de la victoria ajena. ¿Seguirás leyendo con la misma intensidad? O al estar marcada tu vida con la tragedia la ficción te parecerá inútil. En serio, dímelo.
Dime como vas a reaccionar ante el fracaso - porque la tormenta se avecina -, no estaría mal cierta precaución.