"Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave."

sábado, 23 de mayo de 2015

º

Tengo miedo de dejar todo atrás. Miedo del futuro. Miedo a la incertidumbre. Al interrogante que se planta impoluto delante de la vida, obligándome a elegir. 

Como Ortega afirmaba, la existencia es núcleo de posibilidades y la existencia también es libertad. Una libertad que no es absoluta, estamos condicionados por unas circunstancias dentro de las cuales estamos viviendo y no elegimos ser libres; pero lo somos. La libertad es la elección de unas posibilidades respecto de otras. Y me encuentro delante de uno de los innumerables quehacer a los que me tendré que enfrentar a lo largo de mi existencia. Una decisión que me cerrará las puertas de otras. 

Tengo miedo, tengo miedo de estar siendo demasiado intensa. Tengo miedo a caer en el olvido y a olvidar. Hay cosas que no quiero olvidar, personas. Hay momentos que se borraran de mi memoria como si nunca hubiesen estado ahí. Como si nunca hubiesen sido sentidos intensamente. Quisiera que la memoria fuese infinita para no olvidar sus rostros, sus voces, su forma de ser. No olvidar los olores y los colores que me hicieron ver.

Supongo que tengo miedo al futuro. A no saber a qué o a quién recurrir. Quizá tengo miedo al cambio, a mi propio cambio. No quiero dejar de ser quien soy aquí y ahora atrás. Durante estos dos años he conseguido formar a alguien de la que me siento mínimamente orgullosa, no quiero olvidarme. No quiero devenir. 



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