"Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave."

sábado, 31 de enero de 2015

Dualidad mental.

Me debato entre dos ámbitos completamente opuestos del conocimiento que me aportan la misma sensación de plenitud personal. Quizá la única diferencia entre ambos sea que las salidas profesionales son completamente opuestas, y que una de ellas en cuanto a ese tema gana puntos extras.

Y es que está claro, siempre he sido dual, siempre me he visto en medio de una confrontación de dos temas. Al nacer, la vida y la muerte. Y ahora que he pasado por varios años me debato entre si elegir aquello que me da la vida o aquello que me emociona y me permite darla. Ambos son dos ámbitos de conocimiento en continuo cambio y renovación, algo de lo que nunca terminas de aprender. Lo que hace aun más difícil su ejecución...

Y ahora mismo soy blanco y soy negro. Soy grito y soy silencio. Un mar de dudas en medio de la incomprensión. Mi consciencia a solas, con una decisión irrefutable que dudo que llegue a atajar. Ahora mismo vuelvo a ser dual, agua entre dos polos que la hacen fluir sin parar.

martes, 13 de enero de 2015

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Miedo. Es absurdo decirlo pero tengo miedo. Se que no es el mismo que sentí, es distinto. Temo volver a sentir miedo, miedo de esa forma, miedo en ese aspecto.

Creo que nadie se ha planteado las distintas clasificaciones y gradaciones que se le puede otorgar al miedo, yo lo hago. Bueno, lo hice. Ahora se con certeza que no quiero volver a experimentar aquel miedo. La vida pareció tan frágil, tan efímera... el simple hecho de pensar que de nuevo me puedo ver en esa situación me hace temblar. Temblar de terror. Me aterra (no me deja dormir).

Que algo sea capaz de paralizarte de tal manera te hace apreciar lo que tienes (aunque te quejes), y querer hacer las cosas bien (dentro de lo posible) si ese temor vuelve en forma de verdad.


lunes, 12 de enero de 2015

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La mente es una cárcel que no deja salir a las ideas. Pero las ideas son listas, astutas y se escapan. Fluyen a través de las palabras, la danza, la música y el dibujo; fluyen a través del arte. Una idea es la chispa que prende la llama hacia algo grande.

Oh, quién fuera capaz de hacerlas salir a su antojo...
Quién fuera capaz de darles forma. Moldearlas como si de una vasija de barro se tratase. 

Aquél que posee el don de dar forma a las palabras posee la clave hacia el éxito, con un poco de carisma, con saber atraer a las masas tendrá el ejército necesario para hacer cambiar las cosas.

Yo quiero ser ese dios que forja las palabras, pero yo no necesito masas. Sólo quiero ser creadora de algo inmenso. La centella en medio de la explosión final.  

domingo, 11 de enero de 2015

Cuando todo se vuelve rutina.

Mi peor aliado es el horario y la organización. El poner dentro de unos límites mi propia existencia y que todo se rija por las agujas de un reloj. 

Nunca he sido una persona especialmente organizada, hasta hace poco todo lo que me rodeaba tenía una tendencia caótica y desfasada, pero las circunstancias han cambiado. Supongo que esto es lo que llaman un paso a la madurez (o al aburrimiento) el llevar una constancia en tu trabajo y limitar tu tiempo de ocio (con todo lo que conlleva).. He de decir que a veces se torna insoportable. No creo que mi espíritu sea un alma con un gran sentido del tiempo y lo que significa el orden por lo que todo me cuesta el doble de trabajo. Es cierto que cuando uno es organizado y cumple unos objetivos que el mismo se marca se siente absurdamente realizado y útil, somos idiotas al fin y al cabo.

Lo que peor llevo es el tiempo, y el no tenerlo. Odio que el tiempo que antes me parecía un invento social inservible y el cual desperdiciar era mi meta hoy sea una cárcel. El tiempo es todo aquello que te apresura, te agobia y no te deja escapar de sus garras. Además es aquel que te recuerda que no está dispuesto a dejarte leer en paz, a disfrutar de una buena película sin remordimiento o al pasar un fin de semana entero viendo una serie hasta en la ducha. 

Madurar apesta, o el sistema apesta. Ambos. Estoy harta de que estudiar sólo parezca servible para conseguir cierta nota y que el aprender desaparezca de toda boca. ¿Dónde queda el saber por saber? ¿Aquello donde el tiempo no era una cárcel? Nos volvemos máquinas que sólo saben calcar unos límites, y todos los que no los calcan son tachados de raro. Evita gritar muy alto que te encanta algo fuera de lo común o que tu aspiración un fin de semana es algo más que pasar el tiempo (que te falta) bebiendo hasta perder el sentido. Es entonces cuando todo se vuelve rutina: la serie de los viernes, el libro de las noches y el sentarte a mirar las estrellas. Por culpa del tiempo, de los límites, apenas queda nada sorprendente en mi vida (aunque gente sorprendentemente hueca hay a raudales).

Y es que, de nuevo, mi mera existencia esta marcada por unos límites que todos parecen aceptar ciegamente, un reloj que no para de girar y una mente que sólo quiere pensar (y no estudiar).